Queridos hijos, María Inmaculada, Madre de todos los pueblos, Madre de Dios, Madre de la Iglesia, Reina de los Ángeles, Auxilio de los pecadores y Madre misericordiosa de todos los hijos de la tierra: he aquí, hijos, que incluso hoy Ella viene a ustedes para amarlos y bendecirlos.
¡Hijos, busquen a su Señor Jesucristo!
Que este tiempo sea un tiempo de descanso pero también de recogimiento en la oración; ¡es en la oración que Me verán, hablarán Conmigo y a través de Mí alcanzarán el Santísimo Corazón de Jesús!
Vamos, no te pierdas en cosas triviales; dedica tu tiempo libre a buscar a Jesús y alcanzarlo de la manera más dulce; busca un lugar tranquilo, pues en el silencio encontrarás a Jesús.
Vamos, hijos Míos, vayan y saboreen el deleite y todas las gracias que Él les otorgará.
Reúnan a esta familia, y verán: ¡les sobrevendrá una alegría que nunca antes han sentido, una alegría santa y familiar!
GLORIA AL PADRE, AL HIJO Y AL ESPÍRITU SANTO.
Hijos, la Madre María los ha visto a todos y los ha amado a todos desde lo profundo de Su Corazón.
Los bendigo.
¡RECEN, RECEN, RECEN!
NUESTRA SEÑORA ESTABA VESTIDA DE BLANCO CON UN MANTO CELESTIAL; LLEVABA UNA CORONA DE DOCE ESTRELLAS EN SU CABEZA, Y A SUS PIES HABÍA UN JARDÍN DE ROSAS AMARILLAS EN CAPULLO.
Fuente: ➥ www.MadonnaDellaRoccia.com