Hermanos e hijos,
gracias por unirnos en oración comunitaria.
Mis hermanos, os pido durante este tiempo de Pasión: rezad, rezad, rezad mucho, especialmente por Mi Sangre Preciosísima. No me dejéis solo como lo hicieron Mis apóstoles, que primero se durmieron y, en el momento más grande de la historia para la salvación de la humanidad, huyeron por miedo, llegando incluso a traicionarme y negarme. Amigos míos, debo poder contar con vuestro amor — grande, fuerte y valiente. Os pido que recéis a Mi Santísima Madre, quien es el camino más rápido para llegar a Dios.
Os digo que Ella intercede por vosotros ante Dios, y la compasión de Dios le hace posponer el castigo; sí, ese castigo que merece la humanidad, porque se está deshumanizando y avanza hacia el pecado a cada momento. Mi amada Madre, quien ha sufrido todos los dolores, incluso aquel de la Redención, y sin embargo, muchas veces muchos hijos no La aman. Ella, la Madre de Misericordia, que toma vuestras manos para guiaros donde todo es perfecto. Hermanos, estáis viviendo un momento muy serio: convertíos y salvaos, no solo el cuerpo sino sobre todo el alma.
Ahora os bendigo en nombre de la Santísima Trinidad.
Vuestro Jesús.
Comentario del mensaje:
Jesús se preocupa por una sola cosa: la salvación de nuestras almas. Por eso nos indica los medios necesarios para este fin:
– oración incesante, especialmente a Su Sangre Preciosísima;
– oración a la Santísima Virgen, quien mueve el corazón del Padre;
– un amor sin miedo por Él.
De nuevo, Jesús quiere que esta temporada de Cuaresma no sea una réplica de la Pasión que sufrió — marcada por abandono, traición y letargo espiritual.
Permanezcamos vigilantes, porque estos tiempos no permiten distracciones.
Que la Sangre de Jesús nos proteja a nosotros y a nuestras familias de todo mal.
Devoción a la Preciosa Sangre de Jesús
Fuente: ➥ LaReginaDelRosario.org